17 junio 2010

El Eurycanthito

Hace poco más de un año, cuando visitamos a Miguel Moya, Presidente de la Asociación Entomológica de Asturias y responsable del recurso Entomologia.net, éste nos regaló dos parejas de Eurycantha calcarata, el insecto palo gigante espinoso de Guinea Papúa.



Se trataba de una hembra adulta (la de la foto) y dos machos y una hembra más todavía en diferentes fases de ninfa. Nuestras iniciales expectativas se vieron truncadas en sólo una semana cuando uno de los machos, en su última muda, sufrió lo que nosotros llamamos una muda patológica y fue incapaz de desprenderse de su anterior envoltura en una agonía de varios días que acabó con su vida.



Al otro macho todavía le quedaban dos mudas para llegar a adulto, aunque siempre estaba la otra hembra que se desarrollaba prácticamente a la par que el macho.



(Muda abandonada de Eurycantha calcarata hembra)

Aparentemente bien adaptados, los ejemplares de Eurycantha calcarata se han ido desarrollando con normalidad.



La hembra subadulta es la de color más oscuro que se encuentra reposando sobre la otra hembra, de color más claro. Fijaros en el extremo caudal de la hembra ya que es completamente diferente al del macho, lo que marca su dimorfismo sexual.





Eso junto con la espina del fémur muy desarrollada del macho y que se encuentra presente ya en la fase de ninfa.



Bueno, a lo que íbamos, durante el pasado otoño e invierno, el macho y la hembra subadultos parecieron entrar en un estadio de diapausia, esto es, una suspensión temporal de su desarrollo vital. Ocurrió lo que tenía que ocurrir, la hembra adulta llegó al final de su existencia aburrida de esperar al macho. Poco después, la hembra subadulta siguió sus pasos sin llegar a convertirse en un adulto fértil. El macho subadulto se quedó completamente solo. Lleva más de diez meses esperando la última muda. Nuestras expectativas se vinieron abajo hace ya bastantes meses.
Sin embargo, el otro día, procediendo a labores de limpieza, nos llevamos una enorme sorpresa: un pequeño insecto palo gigante espinoso correteaba por el habitáculo de Eurycantha calcarata, esto es, como le hemos denominado, un Eurycanthito.



Esto solo puede significar que la hembra adulta que nos regaló Miguel Moya venía ya fecundada. Como estos fásmidos ponen los huevos enterrándolos, es fácil suponer que, como no lo esperábamos, dicha actividad nos haya pasado desapercibida. La esperanza que nos queda es que pueda salir alguna ninfa más y, aunque con mayor retraso del esperado, nuestras expectativas puedan, finalmente, cumplirse.

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1 Comments:

At 1:03 a. m., Blogger Arturo said...

Hola, muy interesante la historia de vuestros Euricantas.
Por lo que veo, esa diapausa que decis que les ocurrio a vuestros insectos en otoño invierno, fue por falta de calor, seguramente necesitaron más calor del que estaban recibiendo y al ser de sangre fría pues dejaron de crecer.
¿Qué ocurrió con el Eurycantha que nació?
Saludos

 

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