09 agosto 2017

Otra metamorfosis

La inmensa mayoría de los insectos, a excepción de los tisanuros o pececillos de plata, presentan un proceso de desarrollo desde la eclosión del huevo hasta el estadio adulto que se denomina metamorfosis. Esta metamorfosis es completa u holometábola en diferentes órdenes que incluyen Coleoptera (escarabajos), Diptera (moscas y mosquitos), Hymenoptera (abejas y hormigas) y Lepidoptera (mariposas). Hemos publicado algunos ciclos biológicos de este tipo de metamorfosis por el cual las fases son: huevo; pupa; larva y adulto o imago. Uno de los ejemplos más didácticos y utilizados en los colegios es el ciclo vital del gusano de seda (Bombyx mori), aunque no menos fascinante es el de la mariquita de siete puntos (Coccinella septempunctata).
Sin embargo, otros órdenes de insectos prefieren llevar a cabo una metamorfosis incompleta o hemimetábola en el cual el desarrollo hacia la fase de adulto se va realizando progresivamente en la fase intermedia entre huevo e imago: la fase de ninfa. En este tipo de metamorfosis no se da la fase de pupa. La fase de ninfa conlleva varios estadios por los cuales el juvenil muda su exoesqueleto por medio de un proceso que se denomina ecdisis. Entre otros órdenes, este tipo de metamorfosis es característico de Hemiptera, las típicas chinches.


El ejemplar de la foto, que parece una miniatura de una máscara africana, es evidentemente un tipo de ninfa de chinche. Solemos poder identificar a las especies de insectos por su fase adulta en la que son aplicables las claves de identificación, pero para hacerlo en las formas juveniles es necesario gran experiencia y conocimiento.


Acomodada en una planta de hinojo de la cual se estuvo alimentando, en un par de días se había despojado de esa "máscara africana".


Debido a sus continuos trasiegos por el hinojo y la dificultad para detectarla de un momento para otro, decidimos aislarla para monitorizar que especie de chinche resultaba al final del proceso.


A esas alturas, la ninfa empezaba a despejar dudas sobre su aspecto final. A los pocos días se desprendió de su última muda.


Tras lo cual emergió el ejemplar adulto que esperábamos: Graphosoma italicum.


Fue liberado tras su sesión fotográfica de turno en la misma planta en la que fue recogido donde, al poco tiempo, empezó a dedicarse a lo que se dedican este tipo de chinches y que dió origen a una entrada que titulábamos chinches promiscuas. Una pequeña aclaración: en aquella entrada mencionábamos a Graphosoma lineatum, para algunos una especie diferente, pero casi tan indistinguibles que se consideran subespecies dependiendo de la distribución geográfica.

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