19 enero 2011

Ecdisis

El proceso por el que los insectos crecen y experimentan importantes cambios tanto estructurales como fisiológicos se denomina metamorfosis. Esta metamorfosis puede ser sencilla (Hemimetabolismo) o complicada (Holometabolismo). En la metamorfosis sencilla, simple o incompleta el individuo pasa por varias mudas hasta transformarse en el individuo adulto sin pasar por una etapa de inactividad y sin cesar de alimentarse; los estadios juveniles o inmaduros se asemejan al adulto solo que son más pequeños, carecen de alas y no son maduros sexualmente. Entre los diferentes órdenes de insectos que experimentan hemimetabolismo se encuentran Hemiptera (chinches), Orthoptera (saltamontes y grillos), Mantodea (mantis), Blattodea (cucarachas), Dermaptera (tijeretas) o Phasmatodea (insectos palo) por citar algunos ejemplos.
Cada vez que un ejemplar se libera de su exoesqueleto entero (muda o exuvia) resulta una ninfa de siguiente estadio de mayor tamaño que en el estado anterior. A este proceso se denomina ecdisis y está regulado básicamente por dos hormonas, la ecdisona y la hormona juvenil.



El proceso es sumamente complejo y se empieza a conocer íntimamente en la actualidad gracias a diferentes trabajos científicos y la identificación de las células donde se produce la ecdisona, las Inka cell.



(Zitnan, D. et al. J Exp Biol 2003;206:1275-1289)

Solo para dar una idea del interés que despierta el conocimiento del proceso de la ecdisis, mencionaremos de la existencia de la Ecdybase o base de datos de los 441 ecdysteroides descritos hasta el momento.
Durante la ecdisis se producen fenómenos complejos no solo estructurales, como hemos mencionado antes, ya que durante la metamorfosis del insecto deben irse produciendo cambios funcionales importantes para que el resultado llegue ser el ejemplar adulto, el imago. De la complejidad del proceso nos da una idea el hecho de que la ecdisis, en ocasiones, no llega a buen término y la ninfa queda atrapada en su propia exuvia, como publicábamos hace poco en referencia a nuestros Peruphasma schultei.
Ya nos sucedió con Eurycantha calcarata y con Phyllium phillipinicum (antes denominado Phyllium siccifolium), y a la penosa agonía del insecto y nuestra impotencia por no poder liberarle de su exuvia.



El proceso se ha vuelto a repetir con una de las hembras de Eurycantha calcarata. En su última ecdisis, de la que debe emerger el imago, el ejemplar quedó atrapado por su muda o exuvia.



Esta vez decidimos hacer algo. Con una hoja de bisturí y una lupa de aumento, procedimos a ir disecando la exuvia para liberarla de ella. Los restos de la muda de las patas preferimos no tocarlos ante el presumible riesgo de daño de las mismas. Tras liberar al ejemplar de su muda, este procedió a moverse como si se hubiera despertado del obligado letargo al que se había visto obligado.





Veinte días después, el ejemplar sigue vivo pero parece aquejado de una especie de paraparesia del par de patas posterior que le impide la movilización, lo que nos hace temer lo peor, independientemente de los cuidados que se le prodigan. Todo ello nos hace pensar que la ecdisis es un proceso mucho más complejo que la simple liberación de la exuvia, ya que, al menos en este caso, la liberación de la misma, aunque artificialmente, no parece haber resuelto lo que nosotros llamamos muda patológica.

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1 Comments:

At 2:59 a. m., Blogger Salomé Guadalupe Ingelmo said...

Fascinante y aterrador a un tiempo. Me ha dado claustrofobia. Pobres criaturitas.

 

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