02 agosto 2016

Alien: el octavo pasajero

A la vuelta de una pequeña escapada vacacional, Ruta graveolens nos sorprendió con un inesperado regalo: siete pequeñas orugas de Papilio machaon se afanaban por dar buena cuenta de las hojas de la planta. Ruda es una de las plantas nutricias de la mariposa P. machaon en la que hemos hecho interesantes observaciones en el pasado. Como esta vez no se trataba de describir el ciclo vital, en sí mismo, nos dedicamos a intentar conseguir fotografías más logradas que en el pasado de esta bella oruga.


Como por ejemplo de su llamativo osmeterium el cual es utilizado para emitir una sustancia de olor francamente desagradable cuando la oruga se siente amenazada.


O la de poder documentar como, en ocasiones, las larvas de machaon devoran sus propias mudas.



La desaparición de dos de las siete orugas, en un breve espacio de tiempo, nos alertó acerca de mi teoría de que las larvas abandonan la planta nutricia cuando les llega el momento de empupar. P. machaon es un lepidóptero de carácter muy poco gregario en la fase larval, de ahí que la mariposa suela poner pocos huevos en una planta para evitar que se molesten las unas a las otras.


Con la planta prácticamente despeluchada, las cinco orugas restantes fueron trasladadas a otra planta de ruda, esta vez en un tiesto, para proceder, como en ocasiones pasadas, a su empupamiento en el interior de la casa, en un improvisado mariposario en el cuarto de baño. El problema, esta vez, consistía en que se trataba de un cuarto oscuro. Una oruga empupó adherida a un azulejo y cuando consideramos que las restantes se habían cansado lo suficiente de buscar un lugar apropiado para hacerlo, volvimos a sacar el tiesto de la ruda a la terraza, devolviendo una y otra vez a la planta a las orugas que intentaban escapar de la misma.




La oruga realiza su última muda ya en la posición en la que ha empezado su transformación en pupa, abandonando la exuvia o, como vulgarmente se dice, la camisa completamente arrugada sobre sí misma.


Todo iba transcurriendo según lo esperado y, en breve espacio de tiempo, cuatro pupas de mariposa machaon hacían presagiar que íbamos a poder, una vez más, dejar volar a las mariposas en libertad cuando salieran los imagos (adultos).



Pero entonces comenzó la película de terror y ciencia ficción que da lugar al título de esta entrada. Contemplando una de las pupas, de repente nos llamó la atención una larva que pugnaba por salir de ella recordándonos la escena de la película.


Resultaba fácil deducir que la pupa de machaon había sido parasitada por algún otro tipo de insecto que había puesto el huevo, o los huevos, en su interior para alimentarse de ella.


Impotentes, presenciábamos el espectáculo del alien preguntándonos si las demás larvas de machaon estarían también infectadas y quién sería el extraño pasajero. Una segunda machaon volvió a repetir el penoso espectáculo.


Además, comprobamos que tenía un orificio en el lateral izquierdo, contrario al por el que asomaba el alien, lo que nos parecía indicar que eran varios los parásitos en el interior de la pupa. Una apresurada disección de la primera pupa de machaon nos evidenció que había dos ejemplares más de algún tipo de larva que, por su aspecto, nos indicaba que se trataba de un díptero o un himenóptero.


Pero eso de la identificación del alien lo dejaremos para otra entrada continuación de esta porque queda mucho todavía que contar. Mientras tanto y como referencia a la película de Ridley Scott de 1979, os dejamos con nuestro Alien, el octavo pasajero.

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19 enero 2011

Ecdisis

El proceso por el que los insectos crecen y experimentan importantes cambios tanto estructurales como fisiológicos se denomina metamorfosis. Esta metamorfosis puede ser sencilla (Hemimetabolismo) o complicada (Holometabolismo). En la metamorfosis sencilla, simple o incompleta el individuo pasa por varias mudas hasta transformarse en el individuo adulto sin pasar por una etapa de inactividad y sin cesar de alimentarse; los estadios juveniles o inmaduros se asemejan al adulto solo que son más pequeños, carecen de alas y no son maduros sexualmente. Entre los diferentes órdenes de insectos que experimentan hemimetabolismo se encuentran Hemiptera (chinches), Orthoptera (saltamontes y grillos), Mantodea (mantis), Blattodea (cucarachas), Dermaptera (tijeretas) o Phasmatodea (insectos palo) por citar algunos ejemplos.
Cada vez que un ejemplar se libera de su exoesqueleto entero (muda o exuvia) resulta una ninfa de siguiente estadio de mayor tamaño que en el estado anterior. A este proceso se denomina ecdisis y está regulado básicamente por dos hormonas, la ecdisona y la hormona juvenil.



El proceso es sumamente complejo y se empieza a conocer íntimamente en la actualidad gracias a diferentes trabajos científicos y la identificación de las células donde se produce la ecdisona, las Inka cell.



(Zitnan, D. et al. J Exp Biol 2003;206:1275-1289)

Solo para dar una idea del interés que despierta el conocimiento del proceso de la ecdisis, mencionaremos de la existencia de la Ecdybase o base de datos de los 441 ecdysteroides descritos hasta el momento.
Durante la ecdisis se producen fenómenos complejos no solo estructurales, como hemos mencionado antes, ya que durante la metamorfosis del insecto deben irse produciendo cambios funcionales importantes para que el resultado llegue ser el ejemplar adulto, el imago. De la complejidad del proceso nos da una idea el hecho de que la ecdisis, en ocasiones, no llega a buen término y la ninfa queda atrapada en su propia exuvia, como publicábamos hace poco en referencia a nuestros Peruphasma schultei.
Ya nos sucedió con Eurycantha calcarata y con Phyllium phillipinicum (antes denominado Phyllium siccifolium), y a la penosa agonía del insecto y nuestra impotencia por no poder liberarle de su exuvia.



El proceso se ha vuelto a repetir con una de las hembras de Eurycantha calcarata. En su última ecdisis, de la que debe emerger el imago, el ejemplar quedó atrapado por su muda o exuvia.



Esta vez decidimos hacer algo. Con una hoja de bisturí y una lupa de aumento, procedimos a ir disecando la exuvia para liberarla de ella. Los restos de la muda de las patas preferimos no tocarlos ante el presumible riesgo de daño de las mismas. Tras liberar al ejemplar de su muda, este procedió a moverse como si se hubiera despertado del obligado letargo al que se había visto obligado.





Veinte días después, el ejemplar sigue vivo pero parece aquejado de una especie de paraparesia del par de patas posterior que le impide la movilización, lo que nos hace temer lo peor, independientemente de los cuidados que se le prodigan. Todo ello nos hace pensar que la ecdisis es un proceso mucho más complejo que la simple liberación de la exuvia, ya que, al menos en este caso, la liberación de la misma, aunque artificialmente, no parece haber resuelto lo que nosotros llamamos muda patológica.

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