En una entrada anterior hacíamos ya referencia a una posible depredación por avispas de las mariposas Papilio machaon: "...de la primera puesta, sobre un total de 14 oruguillas identificadas, todas desaparecieron de la planta en un intervalo escaso de 24 horas. Probablemente fueron depredadas por avispas." Pues bien, hoy nuestras sospechas han sido plenamente confirmadas. Hemos sido testigos del ataque por un par de avispas de una larva de mariposa. Posándose encima de ella, pese a que la oruga se ha intentando defender sacando sus osmeterios y retorciéndose, la avispa ha conseguido tirarla a la tierra donde ha sido una presa fácil de la voracidad de la misma.
Hemos escogido solo unas pocas fotos de la dramática secuencia a la que le falta la primera parte porque en ese momento no disponíamos de la cámara. Si como decíamos en la entrada de referencia: "Ya solo falta por unirse a la fiesta el icneumónido Trogus lapidator"; para nuestra sorpresa, el invitado ha sido Vespula sp.
A la vuelta de una pequeña escapada vacacional, Ruta graveolens nos sorprendió con un inesperado regalo: siete pequeñas orugas de Papilio machaon se afanaban por dar buena cuenta de las hojas de la planta. Ruda es una de las plantas nutricias de la mariposa P. machaon en la que hemos hecho interesantes observaciones en el pasado. Como esta vez no se trataba de describir el ciclo vital, en sí mismo, nos dedicamos a intentar conseguir fotografías más logradas que en el pasado de esta bella oruga.
Como por ejemplo de su llamativo osmeterium el cual es utilizado para emitir una sustancia de olor francamente desagradable cuando la oruga se siente amenazada.
O la de poder documentar como, en ocasiones, las larvas de machaon devoran sus propias mudas.
La desaparición de dos de las siete orugas, en un breve espacio de tiempo, nos alertó acerca de mi teoría de que las larvas abandonan la planta nutricia cuando les llega el momento de empupar. P. machaon es un lepidóptero de carácter muy poco gregario en la fase larval, de ahí que la mariposa suela poner pocos huevos en una planta para evitar que se molesten las unas a las otras.
Con la planta prácticamente despeluchada, las cinco orugas restantes fueron trasladadas a otra planta de ruda, esta vez en un tiesto, para proceder, como en ocasiones pasadas, a su empupamiento en el interior de la casa, en un improvisado mariposario en el cuarto de baño. El problema, esta vez, consistía en que se trataba de un cuarto oscuro. Una oruga empupó adherida a un azulejo y cuando consideramos que las restantes se habían cansado lo suficiente de buscar un lugar apropiado para hacerlo, volvimos a sacar el tiesto de la ruda a la terraza, devolviendo una y otra vez a la planta a las orugas que intentaban escapar de la misma.
La oruga realiza su última muda ya en la posición en la que ha empezado su transformación en pupa, abandonando la exuvia o, como vulgarmente se dice, la camisa completamente arrugada sobre sí misma.
Todo iba transcurriendo según lo esperado y, en breve espacio de tiempo, cuatro pupas de mariposa machaon hacían presagiar que íbamos a poder, una vez más, dejar volar a las mariposas en libertad cuando salieran los imagos (adultos).
Pero entonces comenzó la película de terror y ciencia ficción que da lugar al título de esta entrada. Contemplando una de las pupas, de repente nos llamó la atención una larva que pugnaba por salir de ella recordándonos la escena de la película.
Resultaba fácil deducir que la pupa de machaon había sido parasitada por algún otro tipo de insecto que había puesto el huevo, o los huevos, en su interior para alimentarse de ella.
Impotentes, presenciábamos el espectáculo del alien preguntándonos si las demás larvas de machaon estarían también infectadas y quién sería el extraño pasajero. Una segunda machaon volvió a repetir el penoso espectáculo.
Además, comprobamos que tenía un orificio en el lateral izquierdo, contrario al por el que asomaba el alien, lo que nos parecía indicar que eran varios los parásitos en el interior de la pupa. Una apresurada disección de la primera pupa de machaon nos evidenció que había dos ejemplares más de algún tipo de larva que, por su aspecto, nos indicaba que se trataba de un díptero o un himenóptero.
Pero eso de la identificación del alien lo dejaremos para otra entrada continuación de esta porque queda mucho todavía que contar. Mientras tanto y como referencia a la película de Ridley Scott de 1979, os dejamos con nuestro Alien, el octavo pasajero.
Así ha resultado el intento de sacar adelante las orugas de Papilio machaon que aparecieron en la ruda del jardín. Nos habíamos propuesto sacar adelante estas orugas hasta su transformación en crisálida para que la primavera próxima se convirtieran en la bella mariposa macaón o cola de golondrina.
De buen comer, dejaron la ruda completamente desnuda sin que hayamos podido encontrar ningún ejemplar de esta planta en ninguno de los viveros de la zona, y son unos cuantos. Parece ser que se trata de una planta ornamental de primavera. Los intentos de adaptar las orugas a otras plantas nutricias una vez iniciado el desarrollo de las orugas, tampoco ha funcionado.
Con pena, observábamos impotentes el proceso de migración en busca de alimento de las oruguitas. Como el resto de integrantes de la familia Papilionidae, la oruga tiene un órgano carnoso habitualmente oculto, el osmeterium, que se despliega cuando la oruga se siente amenazada y emite una secreción de olor desagradable. Nos dedicamos a incordiar un poco a alguna que otra oruga intentando fotografiar el osmeterium de Papilio machaon.
Pero no parecían sentirse amenazadas por nuestras putaditas. Sólo lo conseguimos en una ocasión y el resultado es la foto siguiente, desafortunadamente desenfocada, pero útil para que os podáis hacer una idea del osmeterium.
La primavera próxima intentaremos hacerlo mejor para conseguir orugas de esta bella especie de lepidóptero y conseguir criarlas gracias a lo que hemos aprendido en este enlace en el que se nos explica todo el ciclo vital de Papilio machaon. Como curiosidad, citar que esta especie de mariposa es protagonista habitual en las emisiones de sellos de diferentes países, esto es, entomofilatelia, sobre la que dedicamos una entrada hace un tiempo.