Hace tiempo publiqué ya una entrada que se titulaba saliendo del huevo. De ahí esta versión II. En aquella ocasión se trataba de un ejemplar del fásmido Medauroidea extradentata que tantos quebraderos de cabeza nos provocó con los excedentes resultantes. Pero en esta ocasión se trata de la eclosión (ya finalizada) de una oruga de Papilio machaon de la segunda generación. Lo de segunda generación es porque al ser una especie de mariposa con ciclo bivoltino (ha habido años que yo he observado tres generaciones), se trata de los huevos puestos por la generación anterior.
De escasos tres milímetros de longitud, he podido observar que lo primero que hace es ingerir los restos del huevo del que ha eclosionado tras cinco días desde la puesta. Algo similar suele hacer con los restos de sus diferentes mudas en etapas posteriores.
Como este año parece ser que las macaones han prosperado bastante y muestran una intensa actividad genésica, hemos procedido a rastrear la ruda donde varios ejemplares más han procedido a eclosionar.
En esta última foto se puede apreciar un ejemplar que ha devorado totalmente los restos de su huevo junto a otro a la derecha (no se puede apreciar nítidamente) que lo está haciendo.
Serán oportunamente apartados para evitar el contacto con los habituales parasitoidesque no tardando mucho empezarán a hacer acto de presencia.
En una entrada anterior hacíamos ya referencia a una posible depredación por avispas de las mariposas Papilio machaon: "...de la primera puesta, sobre un total de 14 oruguillas identificadas, todas desaparecieron de la planta en un intervalo escaso de 24 horas. Probablemente fueron depredadas por avispas." Pues bien, hoy nuestras sospechas han sido plenamente confirmadas. Hemos sido testigos del ataque por un par de avispas de una larva de mariposa. Posándose encima de ella, pese a que la oruga se ha intentando defender sacando sus osmeterios y retorciéndose, la avispa ha conseguido tirarla a la tierra donde ha sido una presa fácil de la voracidad de la misma.
Hemos escogido solo unas pocas fotos de la dramática secuencia a la que le falta la primera parte porque en ese momento no disponíamos de la cámara. Si como decíamos en la entrada de referencia: "Ya solo falta por unirse a la fiesta el icneumónido Trogus lapidator"; para nuestra sorpresa, el invitado ha sido Vespula sp.
Si hace dos años vivimos ya una película de terror con la parasitación de las orugas de P. machaon por un díptero de la familia Tachinidae, posiblemente Buquetia musca o Compsilura concinnata, o bien cualquier otro pérfido primo, este año ha hecho aparición un nuevo parasitoide, esta vez un himenóptero. Los parasitoides son insectos cuyas larvas se alimentan de otros artrópodos con el resultado final de la muerte del huésped al final del ciclo larval de dicho parasitoide. Se conocen alrededor de 68000 especies aunque se estima que debe haber muchísimas más. La mayor parte de parasitoides son avispas.
La aparición de los primeros huevos de mariposa macaón en la ruda hacían presagiar buenas perspectivas. Ahora bien, si como hemos leído en alguna fuente: "El resultado neto es que los huevos puestos por una sola mariposa, promediados a lo largo de varios años, resultarán en sólo unos 4 adultos por generación. Hasta la mitad de las mariposas adultas morirán antes de aparearse o de que puedan poner huevos. Por lo tanto, a pesar de la capacidad de producir unos 500 huevos y el potencial de 500 mariposas, sólo 2 mariposas resultarán de cada nidada de huevos. Con suerte, uno de ellos será macho y el otro hembra, y se producirá otro lote de huevos".
Esto significa que P. machaon, como cualquier otra mariposa, está sometida a una gran presión. Para empezar, de la primera puesta, sobre un total de 14 oruguillas identificadas, todas desaparecieron de la planta en un intervalo escaso de 24 horas. Probablemente fueron depredadas por avispas. Para la segunda oleada de huevos, tomamos la inmediata precaución de aislarlos en lo que llamamos una guardería: un contenedor de plástico cerrado en la tapa con tela metálica. Ocho oruguitas se desarrollaron a ritmo frenético hasta que por su tamaño hubo que preparar un mariposario en condiciones con abundante sustento de ruda.
El resultado para las plantas de ruda fue el que se puede apreciar en la foto.
Cuando todo parecía ir sobre ruedas y las orugas empezaron a empupar, un nuevo protagonista apareció en escena.
Sobre una de las pupas apareció un bichito que, tras su aislamiento, quedaba bastante claro que resultaba una avispa parasitoide (superfamilia Chalcidoidea) de escasamente 3 mm.
No soy experto en la materia, además de seguir ahorrando para un objetivo macro, pero no sería de extrañar que se tratase de Pteromalus puparum.
A simple vista parecía bastante claro que la pupa de la derecha se encontraba infectada.
Aislada, nuestra sorpresa se produjo cuando días después emergió una larva conocida para nosotros que rápidamente empupó.
Los restos de la pupa de macaón quedaron abandonados en un tupper y la pupa del presumible díptero aislada en una placa de Petri.
Mientras de las pupas salían alguna que otra mariposa (4 de 8), de la pupa de la izquierda en la foto anterior, aparentemente sana, cerca de un centenar de avispillas hicieron su aparición saliendo por un agujero realizado desde el interior de la pupa.
Pero nuestra sorpresa fue aún mayor cuando comprobamos que de la pupa parasitada por el díptero, una semana después, empezaron a salir hasta una treintena de avispas parasitoides.
Días después, surgió de su pupa el taquínido aislado
Es sin duda alguna un caso de multiparasitismo: diferentes huevos son puestos en el hospedador por especies diferentes capaces de desarrollarse hasta la fase de adulto. Como el ciclo del taquínido (bien sea Buquetia o Compsilura) es el de un parasitoide Cenobionte, esto es, el huevo es depositado en fase de larva sin matarlo, ello permite a la avispa parasitoide cumplir su ciclo Idiobionte cuando la oruga de macaón entra en la última fase de muda para empupar. Se consideran parasitoides idiobiontes aquellos que son parasitoides de huevos, pupas y adultos. Ambos parasitoides conviven tranquilamente en el interior del huésped sin afectarse el uno al otro.
¡Curiosa la Naturaleza! Ya solo falta por unirse a la fiesta el icneumónido Trogus lapidator.
Fieles a su propio ciclo biológico, hemos vuelto a tener la visita de las mariposas Papilio machaon, la más bella mariposa que podemos contemplar en España. Este año con una particularidad. Habíamos plantado un hinojo, una de las plantas nutricias de esta mariposa, al lado de nuestras rudas que acabaron por sobrevivir a la colonización pasada por la cochinilla algodonosa (Planococcus citri). Para nuestra sorpresa, todas las orugas de macaón recolectadas fueron obtenidas de ruda y ninguna del hinojo. Convenientemente retiradas de su planta nutricia para evitar desastres similares al del año anterior en el que nuestras macaones acabaron parasitadas por el díptero Buquetia musca, pudimos comprobar, además, que tras el inicio de su ciclo biológico en ruda, se negaron a alimentarse de las ramitas de hinojo que se les iban ofreciendo. Finalmente, nuestras orugas de macaón acabaron empupando.
Debido al intenso calor que ha estado haciendo, la fase de pupa en esta ocasión se ha acortado bastante y, en el décimo día, empezaron a surgir las mariposas. En esta ocasión, pudimos monitorizar el impresionante evento.
Con sus alas completamente arrugadas, la mariposa es incapaz de volar hasta que estas no se despliegan completamente y se secan.
Pero, finalmente, al cabo de una hora o dos, la mariposa está lista para iniciar su nueva vida volando en libertad.
Mientras llevamos acabo interesantes observaciones sobre una planta de hinojo (Foeniculum vulgare) que tenemos en la terraza para diversificar las plantas nutricias de los esperados visitantes de Ruta graveolens (ruda), esto es, Papilio machaon, he aquí un verdadero churro fotográfico realizado con la cámara del móvil. Con mi cámara fotográfica hubiera precisado una veintena o una treintena de disparos para obtener algo al menos digno.
Se trata de un sírfido, un díptero que, aunque camuflado de peligroso tipo de avispa, es completamente inofensivo y se encuentra parado en pleno vuelo, única familia de insectos capaz de hacerlo.
Mientras esperábamos la resolución del misterio planteado en las dos anteriores entradas, nos dedicamos a realizar una búsqueda de posibles sospechosos. Según la International Organization for Biological and Integrated Control of Noxious Animals and Plants, West Palearctic Regional Section (IOBC/WPRS) en su Determination List of Entomophagous Insects de 2005, las larvas de Papilio machaon pueden ser parasitadas por dos dípteros (Buquetia musca y Compsilura concinnata) de la familia Tachinidae y un himenóptero de la familia Ichneumonidae (Trogus lapidator). Compsilura concinnata puede atacar a más de 200 especies, la mayoría de ellas insectos, por lo que no parece ser muy selectivo. Por el contrario, Buquetia musca y Trogus lapidator son bastante específicos de Papilio machaon.
Habíamos dejado las pupas del parásito a buen recaudo a la espera de que salieran los descendientes del causante del desaguisado provocado en las macaones, ya que todas las orugas de la mariposa fueron infectadas, incluida la del cuarto de baño, lo que nos indica que los huevos debieron ser puestos antes de la última muda. En el decimotercer día de incubación, emergieron los dos primeros imagos del parásito.
La presencia de un díptero de la familia Tachinidae, acotaba mucho las opciones de identificación del responsable.
Las claves de identificación de los taquínidos son bastante complejas [The Tachinids (Diptera: Tachinidae) of Central Europe: Identification Keys for the Species and Data on Distribution and Ecology], motivo por el que hemos recurrido a un experto: Manolo. Sí, el de los huevos. Pero mientras nos confirma este extremo, cada vez tenemos menos dudas que se trate de Buquetia musca, cuyos hábitos parásitos han sido descritos por Pieter Kan y Brigitte Kan - van Limburg Stirum [Biological observations on Buquetia musca (Robineau-Desvoidy) (Diptera: Tachinidae), a parasitoid of Papilio machaon Linné (Lepidoptera: Papilionidae)] y los videos de cómo parasita a Papilio machaon pueden apreciarse en youtube. Los taquínidos representan una muy amplia familia de moscas la mayoría parasitoides con alrededor de 8500 especies descritas, aunque probablemente haya muchas más. Como este taquínido carece del típico ovopositor de los icneumónidos, los huevos los pega a la superficie de la oruga que se introducen dentro de ella tan rápido como eclosiona la larva, casi de forma inmedia. En este caso, el ataque a las orugas de macaón debió realizarse de forma bastante tardía, unos diez días antes del proceso de empupamiento, según nuestras estimaciones a partir del artículo mencionado.
No todas las pupas del parásito llegaron a eclosionar. Una de ellas, la que llegó a empupar sin llegar a abandonar su huésped.
Pero, dentro de esta pequeña tragedia, algo hay para la esperanza. Mientras incubábamos las pupas del parásito, una larva de primer instar de macaón hizo su aparición en la ruda. Aislada y protegida de depredadores esta vez, creció tranquilamente alimentándonos la esperanza de poder acabar dejándonos verla volar en libertad.
Como así ocurrió, al fin, ayer, tras unas horas de indecisión mientras sus alas se preparaban para volar y decirnos adiós.
Habíamos dejado a nuestras pupas de la mariposa Papilio machaon infestadas por larvas de otro insecto parásito pugnando por abandonarlas tras devorar su interior.
Las larvas del insecto parásito, al abandonar la pupa, caen al suelo donde rápidamente se entierran.
Es bajo tierra donde rápidamente se transforman en pupas, de color rojizo inicialmente, para ennegrecerse al poco tiempo.
Las pupas recogidas se encuentran a buen recaudo en placas de Petri a la espera de que surja el imago parásito responsable de este desaguisado. Como todas las pupas fueron infestadas, esta vez no tendremos ocasión de soltar a las machaones para verlas volar en libertad.
En un caso, una larva parásita no terminó de salir de la pupa huésped y empupó a medio camino.
Pero hay preguntas que aún no han sido respondidas. ¿Qué pasó con la pupa de machaon de nuestro improvisado mariposario? La respuesta, probablemente, en la próxima entrada.
Resulta duro comprobar cómo tras tantas horas de observación para describir el proceso de holometabolismo (metamorfosis completa) de la mariposa Papilio machaon, un intruso no invitado a la fiesta, lo malogra todo. Pero la vida es ansí, en referencia al libro del escritor Pío Baroja: El mundo es ansí. Y, en efecto, es ansí de dura. No todas las larvas parásitas han tenido un final feliz. Un par de ellas cayeron fuera del tiesto de la ruda y fueron pasto, rápidamente, de las hormigas, habituales oportunistas de este tipo de historias.
Esto explica el rápido interés mostrado por las larvas parásitas en enterrarse para empupar, aunque no es descabellado pensar que bajo tierra puedan acecharlas otros peligros desconocidos para nosotros. En cierto modo, esto refleja lo que se conoce como el ciclo de la vida; comer y ser comido es algo a lo que se enfrentan innumerables especies del mundo animal. Afortunadamente, para cada escalón de ese ciclo, sobreviven los suficientes ejemplares para continuar su ciclo vital y poder perpetuar la especie.
Sólo falta esperar a que salgan los imagos de las pupas parásitas instaladas en sus placas de Petri, a fin de que no puedan volar cuando terminen su metamorfosis, para tratar de identificar al malévolo intruso y poder dar respuesta a la pregunta: ¿Quién es el asesino?
A la vuelta de una pequeña escapada vacacional, Ruta graveolens nos sorprendió con un inesperado regalo: siete pequeñas orugas de Papilio machaon se afanaban por dar buena cuenta de las hojas de la planta. Ruda es una de las plantas nutricias de la mariposa P. machaon en la que hemos hecho interesantes observaciones en el pasado. Como esta vez no se trataba de describir el ciclo vital, en sí mismo, nos dedicamos a intentar conseguir fotografías más logradas que en el pasado de esta bella oruga.
Como por ejemplo de su llamativo osmeterium el cual es utilizado para emitir una sustancia de olor francamente desagradable cuando la oruga se siente amenazada.
O la de poder documentar como, en ocasiones, las larvas de machaon devoran sus propias mudas.
La desaparición de dos de las siete orugas, en un breve espacio de tiempo, nos alertó acerca de mi teoría de que las larvas abandonan la planta nutricia cuando les llega el momento de empupar. P. machaon es un lepidóptero de carácter muy poco gregario en la fase larval, de ahí que la mariposa suela poner pocos huevos en una planta para evitar que se molesten las unas a las otras.
Con la planta prácticamente despeluchada, las cinco orugas restantes fueron trasladadas a otra planta de ruda, esta vez en un tiesto, para proceder, como en ocasiones pasadas, a su empupamiento en el interior de la casa, en un improvisado mariposario en el cuarto de baño. El problema, esta vez, consistía en que se trataba de un cuarto oscuro. Una oruga empupó adherida a un azulejo y cuando consideramos que las restantes se habían cansado lo suficiente de buscar un lugar apropiado para hacerlo, volvimos a sacar el tiesto de la ruda a la terraza, devolviendo una y otra vez a la planta a las orugas que intentaban escapar de la misma.
La oruga realiza su última muda ya en la posición en la que ha empezado su transformación en pupa, abandonando la exuvia o, como vulgarmente se dice, la camisa completamente arrugada sobre sí misma.
Todo iba transcurriendo según lo esperado y, en breve espacio de tiempo, cuatro pupas de mariposa machaon hacían presagiar que íbamos a poder, una vez más, dejar volar a las mariposas en libertad cuando salieran los imagos (adultos).
Pero entonces comenzó la película de terror y ciencia ficción que da lugar al título de esta entrada. Contemplando una de las pupas, de repente nos llamó la atención una larva que pugnaba por salir de ella recordándonos la escena de la película.
Resultaba fácil deducir que la pupa de machaon había sido parasitada por algún otro tipo de insecto que había puesto el huevo, o los huevos, en su interior para alimentarse de ella.
Impotentes, presenciábamos el espectáculo del alien preguntándonos si las demás larvas de machaon estarían también infectadas y quién sería el extraño pasajero. Una segunda machaon volvió a repetir el penoso espectáculo.
Además, comprobamos que tenía un orificio en el lateral izquierdo, contrario al por el que asomaba el alien, lo que nos parecía indicar que eran varios los parásitos en el interior de la pupa. Una apresurada disección de la primera pupa de machaon nos evidenció que había dos ejemplares más de algún tipo de larva que, por su aspecto, nos indicaba que se trataba de un díptero o un himenóptero.
Pero eso de la identificación del alien lo dejaremos para otra entrada continuación de esta porque queda mucho todavía que contar. Mientras tanto y como referencia a la película de Ridley Scott de 1979, os dejamos con nuestro Alien, el octavo pasajero.