29 julio 2017

Un año más

Fieles a su propio ciclo biológico, hemos vuelto a tener la visita de las mariposas Papilio machaon, la más bella mariposa que podemos contemplar en España. Este año con una particularidad. Habíamos plantado un hinojo, una de las plantas nutricias de esta mariposa, al lado de nuestras rudas que acabaron por sobrevivir a la colonización pasada por la cochinilla algodonosa (Planococcus citri). Para nuestra sorpresa, todas las orugas de macaón recolectadas fueron obtenidas de ruda y ninguna del hinojo. Convenientemente retiradas de su planta nutricia para evitar desastres similares al del año anterior en el que nuestras macaones acabaron parasitadas por el díptero Buquetia musca, pudimos comprobar, además, que tras el inicio de su ciclo biológico en ruda, se negaron a alimentarse de las ramitas de hinojo que se les iban ofreciendo. Finalmente, nuestras orugas de macaón acabaron empupando.


Debido al intenso calor que ha estado haciendo, la fase de pupa en esta ocasión se ha acortado bastante y, en el décimo día, empezaron a surgir las mariposas. En esta ocasión, pudimos monitorizar el impresionante evento.







Con sus alas completamente arrugadas, la mariposa es incapaz de volar hasta que estas no se despliegan completamente y se secan.


Pero, finalmente, al cabo de una hora o dos, la mariposa está lista para iniciar su nueva vida volando en libertad.



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12 septiembre 2016

¿Quién es el asesino?

Esta entrada es continuación de:

Mientras esperábamos la resolución del misterio planteado en las dos anteriores entradas, nos dedicamos a realizar una búsqueda de posibles sospechosos. Según la International Organization for Biological and Integrated  Control of Noxious Animals and Plants, West Palearctic Regional Section (IOBC/WPRS) en su Determination List of Entomophagous Insects de 2005, las larvas de Papilio machaon pueden ser parasitadas por dos dípteros (Buquetia musca y Compsilura concinnata) de la familia Tachinidae y un himenóptero de la familia Ichneumonidae (Trogus lapidator). Compsilura concinnata puede atacar a más de 200 especies, la mayoría de ellas insectos, por lo que no parece ser muy selectivo. Por el contrario, Buquetia musca y Trogus lapidator son bastante específicos de Papilio machaon.
Habíamos dejado las pupas del parásito a buen recaudo a la espera de que salieran los descendientes del causante del desaguisado provocado en las macaones, ya que todas las orugas de la mariposa fueron infectadas, incluida la del cuarto de baño, lo que nos indica que los huevos debieron ser puestos antes de la última muda. En el decimotercer día de incubación, emergieron los dos primeros imagos del parásito.
La presencia de un díptero de la familia Tachinidae, acotaba mucho las opciones de identificación del responsable.


Las claves de identificación de los taquínidos son bastante complejas [The Tachinids (Diptera: Tachinidae) of Central Europe: Identification Keys for the Species and Data on Distribution and Ecology], motivo por el que hemos recurrido a un experto: Manolo. Sí, el de los huevos. Pero mientras nos confirma este extremo, cada vez tenemos menos dudas que se trate de Buquetia musca, cuyos hábitos parásitos han sido descritos por Pieter Kan y Brigitte Kan - van Limburg Stirum [Biological observations on Buquetia musca (Robineau-Desvoidy) (Diptera: Tachinidae), a parasitoid of Papilio machaon Linné (Lepidoptera: Papilionidae)] y los videos de cómo parasita a Papilio machaon pueden apreciarse en youtube. Los taquínidos representan una muy amplia familia de moscas la mayoría parasitoides con alrededor de 8500 especies descritas, aunque probablemente haya muchas más. Como este taquínido carece del típico ovopositor de los icneumónidos, los huevos los pega a la superficie de la oruga que se introducen dentro de ella tan rápido como eclosiona la larva, casi de forma inmedia. En este caso, el ataque a las orugas de macaón debió realizarse de forma bastante tardía, unos diez días antes del proceso de empupamiento, según nuestras estimaciones a partir del artículo mencionado.


No todas las pupas del parásito llegaron a eclosionar. Una de ellas, la que llegó a empupar sin llegar a abandonar su huésped.
Pero, dentro de esta pequeña tragedia, algo hay para la esperanza. Mientras incubábamos las pupas del parásito, una larva de primer instar de macaón hizo su aparición en la ruda. Aislada y protegida de depredadores esta vez, creció tranquilamente alimentándonos la esperanza de poder acabar dejándonos verla volar en libertad.




Como así ocurrió, al fin, ayer, tras unas horas de indecisión mientras sus alas se preparaban para volar y decirnos adiós.

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05 agosto 2016

La vida es ansí

Esta entrada es continuación de la entrada anterior:

Habíamos dejado a nuestras pupas de la mariposa Papilio machaon infestadas por larvas de otro insecto parásito pugnando por abandonarlas tras devorar su interior.


Las larvas del insecto parásito, al abandonar la pupa, caen al suelo donde rápidamente se entierran.



Es bajo tierra donde rápidamente se transforman en pupas, de color rojizo inicialmente, para ennegrecerse al poco tiempo.



Las pupas recogidas se encuentran a buen recaudo en placas de Petri a la espera de que surja el imago parásito responsable de este desaguisado. Como todas las pupas fueron infestadas, esta vez no tendremos ocasión de soltar a las machaones para verlas volar en libertad.
En un caso, una larva parásita no terminó de salir de la pupa huésped y empupó a medio camino.


Pero hay preguntas que aún no han sido respondidas. ¿Qué pasó con la pupa de machaon de nuestro improvisado mariposario? La respuesta, probablemente, en la próxima entrada.
Resulta duro comprobar cómo tras tantas horas de observación para describir el proceso de holometabolismo (metamorfosis completa) de la mariposa Papilio machaon, un intruso no invitado a la fiesta, lo malogra todo. Pero la vida es ansí, en referencia al libro del escritor Pío Baroja: El mundo es ansí. Y, en efecto, es ansí de dura. No todas las larvas parásitas han tenido un final feliz. Un par de ellas cayeron fuera del tiesto de la ruda y fueron pasto, rápidamente, de las hormigas, habituales oportunistas de este tipo de historias.



Esto explica el rápido interés mostrado por las larvas parásitas en enterrarse para empupar, aunque no es descabellado pensar que bajo tierra puedan acecharlas otros peligros desconocidos para nosotros. En cierto modo, esto refleja lo que se conoce como el ciclo de la vida; comer y ser comido es algo a lo que se enfrentan innumerables especies del mundo animal. Afortunadamente, para cada escalón de ese ciclo, sobreviven los suficientes ejemplares para continuar su ciclo vital y poder perpetuar la especie.
Sólo falta esperar a que salgan los imagos de las pupas parásitas instaladas en sus placas de Petri, a fin de que no puedan volar cuando terminen su metamorfosis, para tratar de identificar al malévolo intruso y poder dar respuesta a la pregunta: ¿Quién es el asesino?

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26 septiembre 2010

Misión imposible

Así ha resultado el intento de sacar adelante las orugas de Papilio machaon que aparecieron en la ruda del jardín. Nos habíamos propuesto sacar adelante estas orugas hasta su transformación en crisálida para que la primavera próxima se convirtieran en la bella mariposa macaón o cola de golondrina.



De buen comer, dejaron la ruda completamente desnuda sin que hayamos podido encontrar ningún ejemplar de esta planta en ninguno de los viveros de la zona, y son unos cuantos. Parece ser que se trata de una planta ornamental de primavera. Los intentos de adaptar las orugas a otras plantas nutricias una vez iniciado el desarrollo de las orugas, tampoco ha funcionado.



Con pena, observábamos impotentes el proceso de migración en busca de alimento de las oruguitas. Como el resto de integrantes de la familia Papilionidae, la oruga tiene un órgano carnoso habitualmente oculto, el osmeterium, que se despliega cuando la oruga se siente amenazada y emite una secreción de olor desagradable. Nos dedicamos a incordiar un poco a alguna que otra oruga intentando fotografiar el osmeterium de Papilio machaon.





Pero no parecían sentirse amenazadas por nuestras putaditas. Sólo lo conseguimos en una ocasión y el resultado es la foto siguiente, desafortunadamente desenfocada, pero útil para que os podáis hacer una idea del osmeterium.



La primavera próxima intentaremos hacerlo mejor para conseguir orugas de esta bella especie de lepidóptero y conseguir criarlas gracias a lo que hemos aprendido en este enlace en el que se nos explica todo el ciclo vital de Papilio machaon.
Como curiosidad, citar que esta especie de mariposa es protagonista habitual en las emisiones de sellos de diferentes países, esto es, entomofilatelia, sobre la que dedicamos una entrada hace un tiempo.





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