26 marzo 2021

El primer huésped del hotel

Hace unas cuantas semanas me compré un mini hotel para insectos con mis serias dudas de que aquello pudiera servir para hospedar a unos insignes visitantes como pueden ser nuestros queridos insectos. Hemos visto estas moradas en ciudades desde Granada hasta París, alguno incluso tan espectacular como este que se puede ver en las inmediaciones del Castillo Haut-Koenigsbourg en la Alsacia.

Bueno, mi petit hôtel fue ubicado en la pared de mi terraza al abrigo del sol directo y de las presumibles inclemencias del tiempo.

Reconozco que no he reparado en él durante todo este tiempo. Sin embargo hoy, aprovechando un café y un espléndido sol, he observado que un himenóptero rondaba el hotelillo. Cuando me he acercado para ver que sucedía, mi asombro ha sido importante.

Si observáis detenidamente podréis comprobar que una de las oquedades de los troncos circulares ha sido cerrada por una presumible avispa alfarera. Esta vez no vamos a disecar el nido, por lo que dejaremos que discurra con naturalidad el propio curso de los acontecimientos y procuraremos estar más "avispados" con el registro de nuestros próximos huéspedes.

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17 agosto 2018

Doble parasitismo

Si hace dos años vivimos ya una película de terror con la parasitación de las orugas de P. machaon por un díptero de la familia Tachinidae, posiblemente Buquetia muscaCompsilura concinnata, o bien cualquier otro pérfido primo, este año ha hecho aparición un nuevo parasitoide, esta vez un himenóptero. Los parasitoides son insectos cuyas larvas se alimentan de otros artrópodos con el resultado final de la muerte del huésped al final del ciclo larval de dicho parasitoide. Se conocen alrededor de 68000 especies aunque se estima que debe haber muchísimas más. La mayor parte de parasitoides son avispas.


La aparición de los primeros huevos de mariposa macaón en la ruda hacían presagiar buenas perspectivas. Ahora bien, si como hemos leído en alguna fuente: "El resultado neto es que los huevos puestos por una sola mariposa, promediados a lo largo de varios años, resultarán en sólo unos 4 adultos por generación. Hasta la mitad de las mariposas adultas morirán antes de aparearse o de que puedan poner huevos. Por lo tanto, a pesar de la capacidad de producir unos 500 huevos y el potencial de 500 mariposas, sólo 2 mariposas resultarán de cada nidada de huevos. Con suerte, uno de ellos será macho y el otro hembra, y se producirá otro lote de huevos".
Esto significa que P. machaon, como cualquier otra mariposa, está sometida a una gran presión. Para empezar, de la primera puesta, sobre un total de 14 oruguillas identificadas, todas desaparecieron de la planta en un intervalo escaso de 24 horas. Probablemente fueron depredadas por avispas. Para la segunda oleada de huevos, tomamos la inmediata precaución de aislarlos en lo que llamamos una guardería: un contenedor de plástico cerrado en la tapa con tela metálica. Ocho oruguitas se desarrollaron a ritmo frenético hasta que por su tamaño hubo que preparar un mariposario en condiciones con abundante sustento de ruda.


El resultado para las plantas de ruda fue el que se puede apreciar en la foto.
Cuando todo parecía ir sobre ruedas y las orugas empezaron a empupar, un nuevo protagonista apareció en escena.


Sobre una de las pupas apareció un bichito que, tras su aislamiento, quedaba bastante claro que resultaba una avispa parasitoide (superfamilia Chalcidoidea) de escasamente 3 mm.



No soy experto en la materia, además de seguir ahorrando para un objetivo macro, pero no sería de extrañar que se tratase de Pteromalus puparum.


A simple vista parecía bastante claro que la pupa de la derecha se encontraba infectada.
Aislada, nuestra sorpresa se produjo cuando días después emergió una larva conocida para nosotros  que rápidamente empupó.


Los restos de la pupa de macaón quedaron abandonados en un tupper y la pupa del presumible díptero aislada en una placa de Petri.
Mientras de las pupas salían alguna que otra mariposa (4 de 8), de la pupa de la izquierda en la foto anterior, aparentemente sana, cerca de un centenar de avispillas hicieron su aparición saliendo por un agujero realizado desde el interior de la pupa.
Pero nuestra sorpresa fue aún mayor cuando comprobamos que de la pupa parasitada por el díptero, una semana después, empezaron a salir hasta una treintena de avispas parasitoides.


Días después, surgió de su pupa el taquínido aislado


Es sin duda alguna un caso de multiparasitismo: diferentes huevos son puestos en el hospedador por especies diferentes capaces de desarrollarse hasta la fase de adulto. Como el ciclo del taquínido (bien sea Buquetia o Compsilura) es el de un parasitoide Cenobionte, esto es, el huevo es depositado en fase de larva sin matarlo, ello permite a la avispa parasitoide cumplir su ciclo Idiobionte cuando la oruga de macaón entra en la última fase de muda para empupar. Se consideran parasitoides idiobiontes aquellos que son parasitoides de huevos, pupas y adultos. Ambos parasitoides conviven tranquilamente en el interior del huésped sin afectarse el uno al otro.
¡Curiosa la Naturaleza! Ya solo falta por unirse a la fiesta el icneumónido Trogus lapidator.

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17 agosto 2011

Y la avispa surgió

Hace aproximadamente un mes os dejábamos con la incógnita de qué se trataba durante la disección de una aparente agalla. Tres pupas de un himenóptero, indudablemente algún tipo de avispa, fueron preservadas para intentar que completaran su metamorfosis.



A los pocos días, incipientes cambios en la coloración de uno de los ejemplares nos indicaba que el proceso estaba vivo y que, efectivamente, se trataba de una avispa.



Liberarse del envoltorio en el cual ha podido empupar este ejemplar no resulta tarea fácil.



Pero cuando lo consigue, un imago característico, alado pero incapaz aún de volar, necesita un cierto tiempo para, en las condiciones normales de donde fue rescatado, horadar el nido que le albergó.




El característico primer segmento abdominal en forma de pequeña campana, nos permite establecer, prácticamente sin duda alguna, que se trata de la avispa alfarera Delta unguiculata.





Hemos leído por ahí que construye nidos solitarios con una única larva; pero como podéis apreciar aquí y en la entrada a la que hacíamos referencia, nuestra observación está más acorde con la referencia de Chinery y su Guía de los insectos de Europa (Ediciones Omega, 4ª ed., 2006).

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21 julio 2011

En apariencia una agalla

Recolectando hiedra para alimentar a los fásmidos, nos encontramos una estructura con la apariencia de una agalla.





Nuestra habitual curiosidad nos llevó a proceder a la disección de esta estructura para investigar lo que encerraba en su interior. La consistencia terrosa nos descartaba que se tratase de una agalla, como pudimos confirmar rápidamente al comprobar que no procedía de los tallos de la hiedra; si bien, contenía en su interior una fase larvaria de algún insecto.





A través de una lupa de aumento, se podían observar las características estructuras de un himenóptero prácticamente adulto, aunque se trate de una pupa a punto de completar la metamorfosis.





Cuatro cavidades inependientes de la aparente agalla albergaban a cuatro ejemplares, uno de ellos en fase aún de larva, la cual fue dañada sin querer durante la disección. Resulta imposible identificar de qué himenóptero se trata, aunque hemos procedido a preservar las pupas por si se produce una eclosión inesperada.





Nos inclinamos por algún tipo de avispa, alfarera o no, que haga su nido con barro aprovechando los tallos de la hiedra para dar mayor consistencia a su nido, pero como no sea que las pupas completen su metamorfosis, mucho nos tememos que nos quedaremos con las ganas de saber género y especie.

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16 octubre 2010

Identificando avispas

Aparentemente, todas las avispas son iguales. El pánico que suelen provocar estos himenópteros en las personas hace que no solamos detenernos unos instantes a mirarlas fijamente para intentar identificarlas. En mi experiencia, no he tenido nunca percance alguno con avispas excepto cuando me he topado por casualidad con un avispero. Las avispas son extremadamente agresivas cuando sienten su nido amenazado. Pero no es recomendable provocarlas.
Nuestras habituales dudas taxonómicas (no somos entomólogos) se han trasladado a la familia Vespidae, que incluye la subfamilia Eumeninae o avispas alfareras que no deben confundirse con las de la familia Sphecidae de las que nos hemos ocupado hace poco. De las que vamos a ocuparnos aquí es de las subfamilias Vespinae y Polistinae, avispas denominadas eusociales aunque incluyen géneros de avispas parásitas que ponen sus huevos en los nidos de otras especies.
Aunque las claves de identificación de los géneros y especies de avispas incluyen muchos detalles anatómicos, unos de los más interesantes son los que hacen referencia a la cabeza.



El clípeo, denominación que recibe la región de la cabeza que se encuentra entre la frente y el labro, esclerito que recubre la mandíbula, y la coloración de las antenas nos dan buena información en el caso de las avispas.



Vespula vulgaris (avispa común) necesita de otros detalles taxonómicos para distinguirse de Vespula germanica (avispa alemana), ambas con la base de las antenas negra.
Pero las más habituales por la zona donde vivo son Polistes gallicus o avispas papeleras por sus característicos nidos a modo de "sombrilla" sin envoltura protectora.





Hacen sus nidos en cualquier parte, como en la foto superior aprovechando el interior de un buzón o una viga de una casita de madera. Ahora sabemos que el ejemplar de la primera foto utilizado para ilustrar la anatomía de la cabeza de la avispa es Polistes gallicus y no Dolichovespula sylvestris como suponíamos en otra ocasión.
Los nidos de las avispas del género Dolichovespula son esféricos y colgantes, como este que descubrimos a principios de primavera en un trastero cuyas vigas están decoradas con mi antigua colección de latas de cerveza.



El nido contenía un ejemplar muerto de avispa que no procedimos a identificar en aquél momento.





Las que se identifican a simple vista por su gran tamaño son Vespa crabro o avispón, como este ejemplar rescatado de perecer ahogado en el bebedero del perro hace unos días y que anida aprovechando pequeñas cavidades en los muros o en los huecos de los árboles.



Aunque todas las avispas se parecen enormemente a simple vista, resulta interesante apreciar las diferencias no solo morfológicas de las diferentes especies.

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27 agosto 2010

Sceliphron

Este post está dedicado a Susana, gran admiradora de este género de insectos.



Hace unas pocas semanas disecábamos un nido de barro de de un tipo de avispa excavadora del género Sceliphron (familia: Sphecidae). La presencia de diferentes estadios larvarios nos permitía seguir el ciclo de este himenóptero. Habíamos preservado, además, algunos estuches esperando la eclosión del imago, esto es, el ejemplar adulto. Contra todo pronóstico, dos ejemplares adultos salieron durante una escapada vacacional. Los pobres bichos murieron de inanición en su receptáculo y quedaron muy deteriorados como para una identificación en toda regla. Sin embargo, hace pocos días, de la última pupa sin su correspondiente estuche de barro, surgió un adulto que fue sometido a una sesión fotográfica.



Es difícil para nosotros la identificación exacta de la especie, pero por lo que hemos visto, pudiera tratarse de Sceliphron destillatorium, aunque guarda semejanzas importantes con Sceliphron curvatum.



En el post al que hacíamos referencia anteriormente, suponíamos erróneamente que invernaban en la fase de pupa. Como el ejemplar fue liberado tras la sesión fotográfica de turno nos quedamos con las ganas de averiguar algo más sobre las costumbres de este insecto.



Estas son las especies que integran el Género Sceliphron (Klug 1801) (Fuente: Wikipedia):

-Sceliphron spirifex, Linnaeus 1758 (Sphex); África, Sur de Europa.
-Sceliphron asiaticum, Linnaeus 1758 (Sphex); Neotrópicos.
-Sceliphron caementarium, Drury 1773 (Sphex).
-Sceliphron jamaicense, Fabricius 1775; México, Islas del Caribe.
-Sceliphron madraspatanum, Fabricius 1781; Mediterráneo.
-Sceliphron (m.) tubifex, Latreille 1809; Mediterráneo.
-Sceliphron destillatorium, Illiger 1807; Sur de Paleártico.
-Sceliphron assimile, Dahlbom 1843 (Pelopoeus); Texas, México e islas del Caribe.
-Sceliphron fistularium, Dahlbom 1843; Neotrópicos.
-Sceliphron javanum, Lepeletier 1845.
-Sceliphron coromandelicum, Lepeletier 1845.
-Sceliphron chilensis, Spinola 1851.
-Sceliphron laetum, Smith 1856; Australia.
-Sceliphron formosum, Smith 1856; Australia.
-Sceliphron deforme, Smith 1856; Asia, citado en Europa desde 2004.
-Sceliphron benignum, Smith 1859.
-Sceliphron curvatum, Smith 1870; Asia, en Europa desde la década de los 70.
-Sceliphron quartinae, Gribodo 1884.
-Sceliphron imflexum, Sickmann 1894.
-Sceliphron nalandicum, Strand 1915.
-Sceliphron argentifrons, Cresson 1916.
-Sceliphron bugabense, Dalla Torre 1897.
-Sceliphron cyclocephalum, Dalla Torre 1897.
-Sceliphron intermedium, Dalla Torre 1897.
-Sceliphron rufiventre, Dalla Torre 1897.
-Sceliphron abdominale, Dalla Torre 1897.
-Sceliphron soror, Dalla Torre 1897.
-Sceliphron caucasicum, Dalla Torre 1897.

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24 julio 2010

Disecando el nido

El hallazgo reciente de un nido de un tipo de avispa excavadora del género Sceliphron (familia: Sphecidae) que construye nidos de barro incluso dentro de las casas, y sobre el que ya hemos publicado una entrada con anterioridad, ha despertado nuestra habitual curiosidad por saber lo que estaba sucediendo en su interior. La rotura de uno de los estuches de forma accidental había permitido que una larva saliese al exterior.





Como publicábamos entonces, se trata de un depredador de arañas a las que paraliza con su picadura para que sirvan de alimento a la larva dentro del nido. Construye nidos de barro individuales, para cada una de sus larvas, pero unidos unos a otros en lugares remotos o poco accesibles. La apertura de uno de esos estuches nos mostró su interior relleno de arañas inmovilizadas.



No hemos podido precisar cuántas arañas precisa esta avispa por nido debido a que la voraz larva, dando buena cuenta de ellas, crece en la medida en la que disminuyen el número de integrantes de la despensa, pero, en cualquier caso, son bastantes las que debe necesitar.



Como la avispa va construyendo los diferentes nidos, cazando arañas y poniendo un huevo en cada estuche, el abundante número de estos nos permite comprobar los diferentes estadios en que se encuentran las diferentes larvas durante su metamorfosis completa u holometábola. Incluso, como el ejemplar de la fotos siguiente, procediendo en plena muda larvaria.



Una vez que la larva ha devorado todas las arañas disponibles, procede a transformarse en pupa.



Como es lógico pensar, los estuches más inferiores deben encontrarse en una fase más avanzada de su metaformosis y como la avispa, para ahorrar barrillo, aprovecha la propia superficie sobre los que los construye, dos de esos estuches, íntegros, con una pupa cada uno, han sido preservados para el momento en que emerja el adulto para la identificación exacta de la especie, así como sobre el momento en que esto se produzca (probablemente Sceliphron destillatorium).



Es de suponer que invernan en este estado hasta la primavera próxima en que surjan los adultos para iniciar un nuevo ciclo vital.
Para un experto en arañas, sería fácil identificar las especies sobre las que depreda este tipo de avispa, pero no es mi caso. De las diferentes especies recuperadas del interior de los estuches, una de las más frecuentes son unas de un abdomen voluminoso de tonalidad verdosa.



Estas otras, también frecuentes en los estuches, no ofrecen ninguna duda, se trata de las pequeñas araña cebra (Salticus scenicus) en el centro de la foto.

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15 julio 2009

No pudo ser

Nuestro safari por tierras de Tanzania ha sido de todo menos entomológico. Teníamos la esperanza de ver un buen número de insectos y, sobre todo, encontrar y fotografiar moscas del género Glossina, las famosas moscas tse-tsé, las transmisoras de la enfermedad del sueño. No ha podido ser; pese a encontrar alguna mosca tse-tsé, nunca tuvimos el tiempo necesario para fotografiarla debido a la rapidez y destreza de nuestro guía por aniquilarlas. No había manera de hacerle entender que esperara a que la fotografiásemos. El problema en los Parques Nacionales, donde abundan estos dípteros, es que no te puedes bajar del vehículo en el que vas. De esta forma, tampoco puedes apreciar la gran cantidad de coleópteros coprófagos que sin duda existen debido a la gran abundancia de heces de los innumerables herbívoros.



Sólo en las áreas de picnic pude realizar estas fotos que no corresponden a moscas tse-tsé.



Las Glossina pliegan sus alas completamente cuando están en reposo de tal modo que una descansa directamente sobre la otra; además tienen una larga probóscide que se extiende directamente hacia delante. Todas las zonas donde se permite la deambulación humana (hoteles, entradas a los Parques, zonas de picnic) están llenas de trampas impregnadas de insecticida para las moscas tse-tsé.





De picadura dolorosa, no son tan temibles como se piensa. Para los locales, se tiene la creencia de que hacen falta muchas picaduras para contraer la enfermedad del sueño. No es cierto. Lo que ocurre es que las Glossina de los Parques Nacionales transmiten la nagana (en lengua zulú: espíritu deprimido), tripanosomiasis animal producida por el parásito Trypanosoma brucei brucei, al cual el ser humano tiene una resistencia natural. Es probable que resulten más peligrosas las Glossina de los límites de los Parques donde comienzan los asentamientos humanos. Aquí la variedad de tripanosomiasis humana podría coexistir con la nagana.

El caso es que no pudo ser y nuestro safari entomológico se vio reducido a este ejemplar de lepidóptero fotografiado en Tarangire...



... y este himenóptero de poderosas mandíbulas y vistosa porción distal del abdomen de Ngorongoro y que no sabemos lo que es.



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