21 julio 2011

En apariencia una agalla

Recolectando hiedra para alimentar a los fásmidos, nos encontramos una estructura con la apariencia de una agalla.





Nuestra habitual curiosidad nos llevó a proceder a la disección de esta estructura para investigar lo que encerraba en su interior. La consistencia terrosa nos descartaba que se tratase de una agalla, como pudimos confirmar rápidamente al comprobar que no procedía de los tallos de la hiedra; si bien, contenía en su interior una fase larvaria de algún insecto.





A través de una lupa de aumento, se podían observar las características estructuras de un himenóptero prácticamente adulto, aunque se trate de una pupa a punto de completar la metamorfosis.





Cuatro cavidades inependientes de la aparente agalla albergaban a cuatro ejemplares, uno de ellos en fase aún de larva, la cual fue dañada sin querer durante la disección. Resulta imposible identificar de qué himenóptero se trata, aunque hemos procedido a preservar las pupas por si se produce una eclosión inesperada.





Nos inclinamos por algún tipo de avispa, alfarera o no, que haga su nido con barro aprovechando los tallos de la hiedra para dar mayor consistencia a su nido, pero como no sea que las pupas completen su metamorfosis, mucho nos tememos que nos quedaremos con las ganas de saber género y especie.

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06 octubre 2010

Otra disección

Esta vez le ha tocado el turno a una agalla bedeguar. Javi, el dueño de Melendi, nos ha proporcionado esta agalla que ha localizado cerca de su casa.



La agalla del rosal silvestre o agalla bedeguar, es inducida por el cinípedo Diplolepis rosae. Se trata de una agalla plurilocular que alberga diferentes cámaras con sus respectivas larvas. Queríamos comprobar esta descripción tomada de la Guía de los insectos de Europa (Michael Chinery, Ediciones Omega), y para ello, bisturí en mano, procedimos a practicar un corte longitudinal de la agalla.



Bajo el aspecto confortablemente peludo del exterior, se encuentra la agalla propiamente dicha de una consistencia leñosa realmente dura. En seguida dimos con una diminuta larva blanquecina de escasamente 3 milímetros en el interior de una de las cavidades.



Hasta nueve larvas identificamos en el interior de la agalla, cuatro de ellas en oquedades muy próximas pero independientes entre sí.



Enfrascados en la disección, no nos quedó claro de donde salió el ejemplar de la foto siguiente que, indudablemente, se trata de una avispa de las agallas, un cinípedo.



¿Se trata de la especie inductora de la agalla bedeguar, Diplolepis rosae? Parece lógico pensar que si nos encontrábamos disecando este tipo de agalla, la aparición en escena de un ejemplar adulto de un cinípedo debe conducirnos a extraer esa conclusión. Pero, ¿por qué si todos los demás ejemplares se encontraban en fase de larva, aparece este imago único y ninguna pupa? Si la hembra que puso los huevos en el rosal los puso todos a la vez, ¿cómo explicar ese desfase en el ciclo de estos ejemplares? Una explicación, para mí más creíble, es que se tratase de un cinípedo buscando la oportunidad de parasitar, a su vez, a la propia agalla.

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01 agosto 2010

Agalla bedeguar

Hemos mostrado interés en el pasado, durante el invierno, por las agallas inducidas en los robles por las denominadas avispas de las agallas. Las Agallas son estructuras de tipo tumoral producidas por una planta y que son inducidas por insectos u otros artrópodos, así como por nematodos, hongos o bacterias. Se trata de la respuesta del vegetal a la presencia del parásito; en el caso de las avispas, a los huevos puestos en dicha planta, lo que provoca un crecimiento anómalo de tejido que intenta aislar al intruso. Este tejido de nueva formación adquiere formas muy variadas según la planta y el parásito (Mundo de Insectos: Cuestión de agallas).
Las habíamos visto pero nunca antes la habíamos fotografiado por no tener la cámara operativa en ese momento: la agalla del rosal silvestre o agalla bedeguar.



Nuestra reciente excursión al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido nos ha permitido, por fin, fotografiar este tipo de agalla. Técnicamente, las agallas que mostraba el rosal de la foto se encontraba dentro del parque, aunque por escasos centímetros, lo que nos hizo ser respetuosos con la normativa de no recolectar animales, plantas, hongos o rocas, y por ello no procedimos a su disección.





Este tipo de agalla es inducido por el cinípedo Diplolepis rosae. Se trata de una agalla plurilocular que alberga diferentes cámaras con sus respectivas larvas. Hemos recurrido a nuestra Guía de los insectos de Europa (Michael Chinery, Ediciones Omega), para mostraros como es el interior de una agalla bedeguar así como la hembra adulta.

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13 marzo 2009

Fe de erratas

Errare humanum est, y nosotros somos humanos. Nuestra afición a la entomología está guiada por el entusiasmo y eso hace que, en ocasiones, no apliquemos todo el rigor que deberíamos. Hemos retomado nuestros estudios sobre las agallas y las avispas de las agallas ahora que empiezan a liberar sus sorpresas y hemos podido descubrir algunos de nuestros errores de hace un año.
En nuestra entrada Cuestión de agallas, decíamos que esta agalla típica del roble, conocida vulgarmente como gallarita o gallarón, entre otros muchos nombres, es plurilocular y contiene en su interior diferentes larvas, y eso no es cierto.



Las fotos que publicábamos correspondían a una de las 121 especies parasitoides descritas en la Comunidad de Madrid e imposible de identificar para nosotros (ver artículo al respecto). Como esta otra especie parasitoide de la foto siguiente.



Disecciones de agallas de este tipo nos han llevado hasta el estado de imago a punto de abandonar la agalla.



Las agallas albergan una fauna asociada integrada fundamentalmente por tres niveles tróficos: inquilinos, parasitoides y sucesores, con gran cantidad de especies interelacionadas entre sí en complejas redes tróficas (Gómez et al.). Es decir, dentro de una agalla podemos encontrar al verdadero inquilino (la especie inductora de la agalla), u otro ejemplar que parasita la agalla para alimentarse del inquilino, o un sucesor o huésped que encuentra en la agalla abandonada por el inquilino original un refugio para él o una fuente de alimentación.
Para entender un poco mejor lo que son las agallas o cecidias (Cecidología) os recomendamos este artículo publicado en Boletín SEA, 23(1998): 3-12.
Este año, tras recolectar gran número de gallaritas y descartar las que tuvieran algún orificio que nos indicase que el inquilino ya la había abandonado o había sido parasitada, procedimos a su monitorización. Los primeros inquilinos, cinípidos, o al menos perteneciente a la tribu Cynipini, que engloba varios géneros de avispas de las agallas (Andricus - Biorhiza - Chilaspis - Cynips - Diplolepis - Dryocosmus - Neuroterus - Plagiotrochus - Rhodus), han hecho acto de presencia.





En el futuro trataremos de ser más rigurosos.

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15 febrero 2009

Una nueva especie de avispa de las agallas: Phanacis comosae

En el penúltimo número del 2008, en la revista de entomología Annales de la Societé Entomologique de France, aparece publicado el artículo Cynipid wasps inducing galls on plants of the genus Picris (Asteraceae) in Europe, with a description of a new species of Phanacis Foerster (Hymenoptera: Cynipidae) from the Iberian Peninsula, que firman José Luis Nieves-Aldrey, Iñigo Sánchez, Bruno Massa y José Francisco Gómez.



En dicho artículo se describe una nueva especie de la familia de avispas de las agallas (Cynipidae): Phanacis comosae. Concretamente, la planta donde se encuentran las agallas es una especie de margarita silvestre en la que la avispa pone los huevos. La planta crea un tejido tumoral como defensa, y es de este tejido tumoral de lo que se alimenta la larva de la avispa. Las avispas de las agallas normalmente afectan a los robles y hay muy pocas especies de plantas herbáceas parasitadas por estos cinípidos. La planta parasitada en este caso es Picris comosa, lo que da el nombre de la nueva especie ahora descrita Phanacis comosae.
Las fotos que siguen has sido tomadas prestadas del artículo publicado en Annales de la Societé Entomologique de France, al que se puede acceder para su lectura en formato pdf.



El ejemplar de la foto D corresponde a una hembra de la nueva especie descrita que es, además, protagonista de la cubierta del número de la revista.
Ha sido precisamente al retomar nuestros estudios sobre las agallas cuando nos hemos encotrado con la noticia de este reciente descubrimiento por un grupo de trabajo español.

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29 enero 2009

Entomología invernal

El invierno es poco propicio para los insectos y sus observaciones. Por ello, nos dedicamos a revisar y ordenar el material fotográfico y las anotaciones tomadas durante la primavera y el verano, a tratar de indentificar los ejemplares fotografiados y catalogarlos. Del abundante material obtenido a principios del año pasado con motivo de nuestras observaciones sobre las agallas, teníamos un ejemplar por identificar que nos llamaba mucho la atención.



Lo único que teníamos claro es que se trataba de una larva de insecto dentro de una agalla. Por casualidad, consultando nuestra Guía de los insectos de Europa (Michael Chinery, Ediciones Omega) vimos una ilustración de una larva de una Mosca serpiente que parecía haber tomado al ejemplar de la foto como modelo. Las moscas serpiente (Orden Raphidioptera; Navas, 1916) se caracterizan por un protórax alargado que les permite levantar la cabeza por encima de su cuerpo. Las hembras cuentan con un ovopositor largo para depositar los huevos entre la corteza de los árboles. Las larvas son depredadoras de una gran variedad de artrópodos, posiblemente también de avispas de las agallas o de alguno de sus múltiples depredadores. Es posible que esta larva de mosca serpiente aprovechara el orificio realizado en la agalla en la que fue encontrada por otro depredador predecesor.



Vista ventral de la larva de mosca serpiente, probablemente Raphidia notata.

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29 marzo 2008

Cynips quercusfolii?

Cynips quercusfolii es el cinípedo inductor de las agallas cereza de las hojas del roble (ver entrada anterior). Una de las características de las agallas es que no siempre el producto resultante se corresponde con la especie inductora de las mismas, una de las denominadas avispas de las agallas. Si bien está perfectamente estudiado que este tipo de agallas, las denominadas agallas cereza, son producidas por la puesta de Cynips quercusfolii, no siempre el contenido de la agalla encierra un ejemplar de esta especie.



Tras recolectar algunas hojas de roble portadoras de agallas cereza y esperar pacientemente lo que sucedía, hemos observado el resultado, lo que presumiblemente debe ser un ejemplar de Cynips quercusfolii.



Decimos que debe ser porque no hemos encontrado gran información en Internet acerca de esta especie de avispa, excepto para las típicas agallas que induce. Este ejemplar de poco más de 3 milímetros y de un color verde metalizado, presenta las características típicas de una avispa de las agallas, pero no puedo asegurar que se trate de un ejemplar de Cynips quercusfolii.



La agalla de procedencia, sin ninguna huella previa, acabó mostrando un pequeño orificio por el que salió este ejemplar.



Observaciones y disecciones previas realizadas sobre estas típicas agallas cereza nos permiten mostrar la fase larvaria de esta especie (con las lógicas dudas taxonómicas de rigor).

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15 febrero 2008

El fabuloso mundo de las agallas

En una entrada anterior hemos hablado ya de las agallas y del mecanismo de defensa que suponen para preservar la planta del ataque de determinados insectos: las avispas de las agallas. Lo verdaderamente fascinante de estos procesos consiste en que, si bien son determinadas especies las que inducen su formación, el resultado no siempre es el esperado. Esto es, si una agalla es inducidad por Cynips coronatus, cabría esperar que en el interior de dicha agalla encontrásemos un ejemplar de este tipo de avispa. Pero a menudo (muy a menudo) no resulta así. Comensales, oportunistas, depredadores y parásitos se acostumbran a aprovechar del trabajo de otros y, rara vez, encontramos en una agalla lo que cabría esperar.



Las lentejuelas en las hojas de Quercus pyrenaica suelen estar inducidas por Neuroterus quercusbaccarum, aunque estas pueden ser sedosas o lisas.



En este caso, la avispa responsable puede ser Neuroterus numismalis o Neuroterus albipes.

Las agallas cereza son mucho más grandes, también en las hojas del roble, y se atribuyen a Cynips quercusfolii.



En el interior de una de estas agallas observamos una larva de imposible identificación para nosotros.



No vamos a describir aquí todos los tipos de agallas que hemos encontrado, pero, con respecto a la más típica, la gallarita o gallarón (Ver entrada anterior), en su interior podemos encontrar cualquier cosa,



desde un imago adulto, alado, presumiblemente correspondiente a la especie inductora de la agalla, hasta otros tipos de comensales, oportunistas...



...o incluso depredadores, como esta araña



perfectamente hospedada en la agalla como puede observarse por la tela de araña en su interior.

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09 febrero 2008

Cuestión de agallas

En entradas anteriores, hemos hablado de avispas excavadoras y avispas alfareras (Sphecidae). Hoy vamos a hablar de otro tipo de avispas, las avispas de las agallas (Cynipidae). Las Agallas son estructuras de tipo tumoral producidas por una planta y que son inducidas por insectos u otros artrópodos, así como por nematodos, hongos o bacterias. Se trata de la respuesta del vegetal a la presencia del parásito; en el caso de las avispas, a los huevos puestos en dicha planta, lo que provoca un crecimiento anómalo de tejido que intenta aislar al intruso. Este tejido de nueva formación adquiere formas muy variadas según la planta y el parásito. Entre las plantas que más frecuentemente forman agallas, están los árboles del género Quercus.



Este es un ejemplo de agalla de la hoja de encina; se trata de agallas uniloculares cada una de las cuales contiene una única larva.



En cambio, esta agalla típica del roble, conocida vulgarmente como gallarita o gallarón, entre otros muchos nombres, es plurilocular y contiene en su interior diferentes larvas. Una curiosidad añadida consiste en que muchos de estos cinípedos alternan ciclos asexuados partenogenéticos, con ciclos sexuales, y, dependiendo de cada ciclo, forman agallas diferentes.
Por esta época del año, la mayoría de las gallaritas han caído al suelo y esperan abrirse para liberar los imagos. Nosotros hemos seccionado una.



Si nos fijamos detenidamente, se pueden apreciar unos cuantos insectos en su interior. No obstante, hemos liberado un imago, completamente adulto, que, como podeis apreciar, se asemeja más a una hormiga que a una avispa. Debería tratarse de un ejemplar de Cynips coronatus, que es la avispa que induce este tipo de agallas, pero tengo mis dudas. Hay otros muchos insectos que parasitan a su vez las agallas, lo que dificulta enormemente su identificación. O dicho de otro modo, nunca sabremos a priori lo que vamos a encontrarnos dentro de una agalla.

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